Sistemas operativos y el síndrome de Estocolmo.

SECUESTRO

 

Cuando uno busca la definición de síndrome de Estocolmo encuentra algo similar a esto:

El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la cual la víctima de un secuestro, o una persona retenida contra su voluntad, desarrolla una relación de complicidad, y de un fuerte vínculo afectivo, con quien la ha secuestrado.

Quizás utilizar esta terminología a nivel tecnológico es un tanto exagerado, por eso más bien debería tomarse como una hipérbole para representar la idea principal.

Hoy en día el número de usuarios de smartphones es realmente estratosférico, estos teléfonos han sustituido a una velocidad de vértigo a sus hermanos más tontos empujados por sus mayores funcionalidades que en definitiva les alejaban cada vez más de su uso como teléfono para convertirlos en nuestros ordenadores más portátiles.   Todo esto ha sido posible por el respaldo brindado por los sistemas operativos que se crearon para ellos y las plataformas de software asociado.

Entre estas plataformas brillan hoy en día tres con especial importancia, Android, iOS y algo por detrás en número de usuarios Windows Phone. Las tres disponen de sistemas completamente capaces para su uso con sus propias características diferenciales junto a una ingente cantidad de aplicaciones gratuitas y de pago que en definitiva son las que dan vida a estos sistemas. Pero todas esas aplicaciones de pago, salvo alguna excepción, comparten una característica en común, sus licencias son únicamente para uno de los sistemas aun siendo multiplataforma. Por otro lado fuera de las grandes empresas tenemos muchas aplicaciones exclusivas que solo existen en un sistema.

Juntando todos estos factores cuando pensamos en un usuario veterano de una de estas plataformas podemos vislumbrar que en ese tiempo ha ido acumulando un bagaje importante en esa plataforma, básicamente se ha acostumbrado a sus características diferenciales y a esas aplicaciones exclusivas, si a eso le añadimos las licencias pagadas por apps que debería volver a abonar en otra plataforma es evidente que este usuario se volverá reticente al cambio. Se podría decir que se ha acomodado a ella y como a cualquiera un invernal lunes por la mañana le cuesta horrores despegarse de las sabanas por muy halagüeña que pueda presentarse la semana.

Quizás debido a ese arraigo  sucede el fenómeno que me empujo a escribir esta entrada, debido a esa pereza hacia el cambio se desarrolla cierta complacencia con los fallos del sistema, se tiende a minimizarlos para darnos un motivo menos para movernos y a maximizar los de otra plataforma con el mismo propósito, es ahí cuando aparece el síndrome de Estocolmo, acabamos justificando a nuestros SOs raptores por pereza.

Obviamente esto afecta a todas las plataformas sin excepción, pero hay otros factores inherentes a la naturaleza de cada una que hacen que su incidencia varíe.  Y es que dentro de algunas de estas plataformas existe cierto factor de movilidad debido a los fabricantes, tanto Android como WP en menor medida son plataformas con varios fabricantes que ofrecen diferentes experiencias dentro del mismo sistema a través de aplicaciones propias, personalizaciones y características de hardware únicas. Eso lleva a que aunque un cliente pueda ser perezoso a la hora del cambio entre sistemas no lo sea tanto a la hora de cambiar de marca siempre y cuando utilice la misma plataforma.

Es por eso que ese fenómeno suele observarse con mayor crudeza en Apple, nadie duda de que sus productos son de calidad pero como cualquiera no están exentos de fallos, y en este caso para mantenerse en la misma plataforma no hay elección si uno usa iOS solo puede elegir un Iphone y por lo tanto el secuestro es doble. Puede que esa sea la razón de que el usuario de iOS en general sea menos critico a mi modo de ver, dado que buscar una alternativa no significaría tan solo un cambio de marca si no también de plataforma, porque iOS e Iphone son dos caras de la misma moneda con sus pros y sus contras.

Esta claro que en otras plataformas también existen usuarios que no quieran cambiar de marca pero su número al no darse estas circunstancias es menor, el usuario de Android descontento con Samsung siempre puede optar por cambiara a HTC, Huawei o un Nexus por ejemplo, y el de Windows Phone, aunque en menor medida, también tiene un abanico de opciones disponibles.

Para acabar quería dejar claro que también existe un publico realmente critico y también otro aventurero dispuesto a probar nuevas experiencias tecnológicas aunque ello le pueda provocar ciertas molestias iniciales.

 

 

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